Las empresas más tradicionales siguen teniendo su espacio en la economía global

Nos ha tocado vivir en una época de la evolución en la que cada vez más empresas están optando por transformarse hacia un entorno completamente digital y es que la aparición de internet ha traído asociado una nueva forma de comprar y de entender la forma de trabajar de las compañías de cada una de las partes del mundo. Esto es algo que afecta a todos los sectores productivos del planeta y es que las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y, con ello, para cambiar por completo la forma de entender y producir cada uno de los bienes que, cada día, se crean en todo el mundo.

Una nueva forma de ver el mundo que no ha dejado indiferente a nadie pero que, por suerte, no todas las compañías han aplicado y es que en la actualidad siguen existiendo una serie de empresas que optan por crear sus productos siguiendo los métodos tradicionales y es que aunque estos también hagan uso de algún tipo de tecnologías, lo cierto es que fundamentalmente conservan su proceso productivo originario, de ahí, que se merezcan que durante las próximas líneas hablemos de ellas y de lo que aportan a la economía.

Sin necesidad de tener que salir de nuestro país, en la provincia de Ourense existe una tradición muy arraigada a la tierra que es el trabajo de los alfareros. Una profesión completamente tradicional que, sobre todo, en la zona de Niñodaguia, todavía conserva algunas empresas que se dedican completamente al trabajo artesano de la alfarería. Una zona que, según cuentan los libros, lleva dedicándose más de cinco siglos a este noble oficio y que hoy en día, además de las compañías que siguen operando, un museo permite conocer mejor este trabajo, así como a una cerámica en peligro de desaparición. Las arcillas y barros de la zona les dan un aspecto muy característico a las piezas fabricadas en esta localidad y que goza, por suerte, de un gran prestigio más allá de nuestras fronteras, lo que le permite contribuir de forma activa a la economía global de la provincia, así como dar de comer a un importante número de familias que viven de este arte.

Sin abandonar la provincia de Ourense también nos podemos encontrar con otro trabajo manual que, aunque ayudado de la tecnología, sigue contando con gran parte de oficio artesanal. En este caso os hablamos del textil y es que, en los polígonos de Pereiro de Aguiar, San Cibrao das Viñas y Parque tecnolóxico de Galicia, los tres a escasos kilómetros de la capital, se fabrican algunas de las prendas de ropa más codiciadas del mercado y que tanto bien hacen a la economía de la capital termal, como pueden ser las de Adolfo Domínguez, Carolina Herrera, Purificación García o Roberto Verino, entre otras firmas. Por ello, es lógico que en Ourense siga habiendo telares y, con ello, empresas auxiliares que den servicio a esos telares para no tener que parar la producción. Así, tras investigar por la red, nos hemos encontrado con que Jorge Sempere es una de las compañías que siempre está al lado de las grandes firmas y es que ofrece un importante número de soluciones a este tipo de trabajos que, aunque hoy en día tengan componentes tecnológicos, en parte, siguen siendo artesanales.

Otras empresas como las dedicadas al cultivo de olivos o de castaños, son también algunas de las más comunes en la provincia de Ourense y es que a través de ellas se crean algunos de los mejores manjares que encontramos en el mercado y que, como es lógico, llevan sello ourensano. Os hablamos por ejemplo del marrón glacé, o de alguna de las marcas de aceite de oliva más conocidas del panorama nacional y que, una vez más, contribuyen a que la economía de Ourense sea fuerte.

La artesanía o la fabricación en cadena varía según el dinero del cliente

Como todo en esta vida, al final todo se mide en lo que nos cuesta económicamente. Es por ello por lo que, en función de lo que estemos dispuestos a pagar, tendremos un producto artesano o un producto fabricado en cadena. Un hecho que nos ocurre tanto si vamos a comprar una camisa, como si nos decantamos por una marca u otra de vehículos y es que el número de empleados y las horas de trabajo que hayan dedicado a hacer un producto se verá siempre reflejado en el precio final del mismo y, por tanto, en el nivel económico de todas aquellas personas que puedan acceder a uno u otro bien.