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Aumentan exponencialmente los litigios entre bancos y clientes

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El trato con los bancos siempre es difícil. Se trata de entidades que, no olvidemos, se encargan de custodiar los ahorros de toda una vida para miles de personas. Por tanto, hablamos de una entidad que ha de tener cierta sensibilidad con unos clientes que en muchas ocasiones han trabajado durante toda una vida para obtener aunque sea un pequeño colchón para cuando vengan los problemas o para cuando llegue la jubilación. Está claro que esta tesitura se ha presentado en un montón de ocasiones en España y los bancos deben tener la seguridad y la solvencia necesarias para garantizar esa gran tranquilidad a la gente que ha depositado su confianza en ellos.

Por desgracia, la realidad muchas veces es diferente a como la hemos pintado en el párrafo anterior. Ni que decir tiene que hay muchas personas que han sufrido en sus propias carnes los abusos de unas entidades bancarias que, no en vano, se han llevado multas cuantiosas por el hecho de no haber cumplido con sus obligaciones. El peligro que corre un cliente cuando su banco no cumple con sus compromisos es muy grande y la entidad tiene que responder ante ello. En España, los problemas y líos judiciales que se han producido en relación a esto han sido muy grandes.

Especialmente problemática viene siendo la situación desde el estallido de la crisis económica del año 2007. A partir de ahí, la imagen de las entidades bancarias ha decrecido como consecuencia de una mala práctica o del abuso cometido sobre los clientes. La situación de pobreza que generó la crisis, unida a las pocas facilidades que han otorgado los bancos a sus clientes, han posicionado a estos en uno de los tipos de entidades de los cuales la gente menos se fía. Y estas cosas os podemos asegurar que no ocurren por casualidad.

Hay un determinado dato que vamos a compartir con vosotros y vosotras y que deja claro todo lo que os estamos indicando. El diario La Razón publicó en 2021 que el 66’9% de los españoles guarda su dinero en el banco y que el 30’8% lo guarda debajo del colchón. Es decir, que más de 3 de cada 10 personas no confían en un banco ni siquiera para depositar un euro. Hay que decir que, de ese casi 67% de gente que sí guarda el dinero en un banco, hay mucha gente que tampoco se fía pero que tiene la necesidad de hacerlo por comodidad.

Los bancos han sido uno de los negocios señalados a causa de los problemas económicos que viene padeciendo la sociedad española en los últimos años. Las escasas facilidades otorgadas a sus clientes y los interminables abusos que se han generado en los últimos tiempos han ocasionado una pérdida de imagen que ha sido merecida y que ha puesto en guardia a un montón de gente, decidida a que su entidad financiera no les arrebate ninguno de sus derechos ni un euro más de lo que corresponde. Desde Bufete Albanés nos han indicado que el número de litigios y denuncias a bancos españoles es más alto ahora que en ningún otro momento del siglo XXI, lo cual es muy significativo.

Las empresas tampoco se libran

Hasta ahora, hemos hablado del asunto desde el punto de vista de un particular, de una familia que ahorra un determinado dinero para el futuro. Pero la realidad es que las malas prácticas de las entidades bancarias también afectan a las empresas que tienen sus cuentas en dichos bancos. Las líneas de crédito que se otorgan para los autónomos son muy pocas y eso, como es lógico, supone un problema para la creación de empresas y de puestos de trabajo.

No solo es el Estado quien debe ayudar a esas empresas a desarrollar su actividad. Los bancos tienen que poner facilidades para los autónomos si los proyectos de estos son serios, claro. El problema que ha venido produciéndose en los últimos años es que ni siquiera se conceden créditos o préstamos a empresas asentadas y proyectos serios. Y claro, las consecuencias luego las sentimos todos y todas cuando no hay puestos de trabajo y no hay un movimiento constante del dinero.

Hay muchas cosas que deben cambiar en lo que respecta a la relación entre los bancos y sus clientes. Se tiene que generar una relación de igual a igual, no de superioridad-inferioridad. El banco también está adquiriendo unas ventajas cuando alguien deposita sus ahorros en alguna de sus cuentas y es evidente que tiene la obligación de cumplir con aquello que promete. Por desgracia, en España ha habido incumplimientos en este sentido y eso ha hecho que los litigios entre clientes y entidades financieras se disparen.

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