Estoy al tanto de esto. ¿Será el sol? ¿Serán las cremas? ¿La ropa? Pues puede que todo… Tengo la piel fatal, está llena de mijitas rojas que me pican y me arden continuamente… En los hombros, la espalda, la cara y los brazos.
Hacía tiempo que me pasaba en los brazos, pero no como ahora… Ahora hasta me está empezando a picar el pecho y el cuello. Si miro atrás, he estado muy expuesto al sol y al cloro desde pequeño.
Estuve ocho años en natación todas las semanas y, cuando tenía 20 años, me hice socorrista de playas. Estuve muchas horas expuesto al sol, poniéndome cremas solares… Y, si, lo admito. Me gustó tanto el moreno que me quedó en la piel que, en invierno de ese mismo año, me puse autobronceadores. (No es algo de lo que me sienta orgulloso…)
He sido también mucho de decolorarme el pelo, ponérmelo rubio, casi blanco, para seguir las moditas estas y parecer más chulo… Pero bueno, ya he madurado. Lo malo es que ahora se me viene todo encima.
Con mi historial es normal pensar que mis problemas de piel son por todas esas cosas, pero he estado investigando y preguntando, y no es solo cosa mía.
Hablemos de la ropa de ahora
Comencemos por la ropa. Porque sí, todos pensamos en el sol, en las cremas, en la genética… pero la ropa que llevamos todos los días está en contacto constante con la piel, y todo lo que lleve la ropa lo absorbemos seguro.
EL 90% de la ropa de ahora está hecha con tejidos sintéticos. Poliéster, nylon, elastano… materiales que son baratos, resistentes y ¿quedan bien?… bueno, si tú lo dices…
Pues, que sepas que, ninguno de ellos transpira bien. Tu piel tiene que respirar y airearse, por tanto, si tu piel no respira, tiene problemas. El sudor se queda ahí pegado, se acumula el calor, hay roce constante… un caldo de cultivo perfecto para irritaciones.
Yo mismo me he dado cuenta. Las camisetas ajustadas y deportivas, que parecen cómodas pero que al final del día me dejan la piel irritada, con picor. Y si ya tienes la piel sensible, como es mi caso ahora, eso lo empeora por mil. Antes ni las notaba… ahora me empieza a picar al minuto de ponérmelas.
Los químicos son el mayor problema: los tintes y tratamientos de la ropa. Muchas de ellas llevan químicos para darles color, para que no se arruguen, para que duren más. Y todo eso se lleva en contacto con tu piel durante horas. Y, si no lavas bien la ropa antes de usarla, o si eres sensible… lo acabas pagando.
Hablemos de cómo pega el sol
Ya hemos escuchado bastantes veces que el sol es el culpable del envejecimiento prematuro, que es malísimo, y mucho más… Bueno, pues no vamos desencaminados. Pero no es solo que el sol siempre haya sido fuerte… es que ahora lo es más.
Bienvenidos al cambio climático, muchacho. Esto está afectando directamente a la radiación ultravioleta que recibimos. Menos capa de ozono, más intensidad, más horas de exposición sin filtro… Lo que antes era ponerte un poquito moreno, ahora puede ser freírte la piel de por vida.
Yo he pasado años al sol. Horas y horas. Y sí, me ponía crema… pero no siempre bien, no el suficiente tiempo o reaplicando. La piel tiene memoria, amigos… Os lo digo yo.
Ahora me doy cuenta de que ese “moreno bonito” tenía un precio. Manchas, irritación, sensibilidad… mi piel está más reactiva. Fue poco a poco, hasta que un día dije: “Pero, ¿qué me está pasando?”
Y ya no es solo el verano. El sol está ahí todo el año. En invierno también, y también pega fuerte. Hay que protegerse siempre.
Hablemos de las colonias y las cremas
Aquí es donde yo creo que más engañados estamos, sinceramente. Porque nos han vendido que tenemos que oler a Axe porque si no somos unos guarros… Que va a ser lo mejor para la piel. Y no. Muchas veces es justo al revés. Lo que mejor huele, lo que más marketing tiene, es lo que más papeletas tiene de llevar ingredientes que te van a hacer rascarte de lo lindo.
Las colonias son el ejemplo perfecto. Llevan un taco de alcohol, y eso, aplicado directamente sobre la piel, la reseca. Si lo haces todos los días, en zonas como el cuello, el pecho o los brazos, que además están expuestas al sol… estas quemando la barrera protectora de tu piel… Y luego vienen las rojeces, el picor, el ardor y más cosas.
Lo que más debería preocuparte es la reacción de estas porquerías con el sol. Muchas fragancias tienen ingredientes que, al exponerse al sol, te provocan fotosensibilidad. Es decir, tu piel reacciona peor al sol, se irrita más fácilmente e incluso pueden salir manchas. Esas típicas manchas oscuras en el cuello o en el escote… muchas veces vienen de ahí. De años echándote colonia sin pensar.
Y luego están las cremas. Esas en las que te embadurnas después de ducharte y te quedas super hidratadito. Estas tienen un porrón de ingredientes. Conservantes como los parabenos (aunque ahora muchos los evitan), fragancias, colorantes, siliconas, alcoholes… todo eso está ahí para mejorar la textura, el olor, la duración. Pero tu piel no siempre lo necesita. De hecho, muchas veces lo rechaza.
También las hay que huelen muy bien. Pero estas llevan perfumes, de esos de los que hablamos antes. Vamos, una buena combinación… porque son los principales causantes de irritación en pieles sensibles. Y si encima tienes la piel ya tocada por el sol, el cloro o lo que sea… es echar gasolina al fuego. Lo mismo pasa con algunos alcoholes, que dan sensación de frescor, pero resecan muchísimo a largo plazo.
Las siliconas también dan mucho que hablar. Porque crean una especie de película sobre la piel que puede dar sensación de suavidad inmediata… pero es como taparle la boca a alguien que quiere respirar… Y si tienes tendencia a granitos o foliculitis, eso puede empeorarlo.
Y luego están los autobronceadores, que yo he usado sin cabeza. Muchos contienen DHA (dihidroxiacetona), que reacciona con la piel para dar ese tono moreno. No es peligroso si se usa bien, pero puede resecar, irritar o dejar la piel más sensible si abusas o si tu piel no lo tolera bien. Y si encima nos ponemos al sol, nos echamos colonia, crema… solo falta que nos prendan fuego.
Esas son todas las reacciones que estoy viviendo yo ahora: rojeces, picor, zonas que arden, granitos pequeños… cosas que antes no tenía. Me arrepiento un montón de todo lo que he hecho… pero ya no hay remedio. Solo toca hacer las cosas bien y rezar para que esto me mejore con el tiempo… y no empeore.
Si te doy un consejo, es que uses menos cosas. Elijas productos sin perfume, sin alcohol, lo más neutros posible. Y, sobre todo, dale tiempo a tu piel para adaptarse. No cambies cada dos semanas de productos y evita las mezclas todo lo posible.
¿Y qué hay de la higiene?
Creo que todos sabemos que la piel tiene una barrera natural. Una capa que la protege de bacterias, de agresiones externas. Y cuando si duchamos muchas veces, usamos jabones fuertes o exfoliamos en exceso… acabamos con esa barrera.
Yo he sido de ducharme varias veces al día, sobre todo en verano. Después de la playa, del deporte… y claro, “qué fresquito”, “qué limpio” … Pero ahora veo que mi piel estaba cada vez más seca, más sensible, peor.
Los geles de ducha, muchos de ellos, son bastante agresivos. Eliminan la grasa natural de la piel, dejándola desprotegida. Y si luego no hidratas bien… ya sabemos lo que pasa.
Más no es mejor, aquí no. No seas guarro, pero tampoco te pases.
¿Qué me puede estar pasando?
Aquí es donde te das cuenta de que no eres el único al que le está pasando esto. Porque al principio que se te pasará, que será una reacción sin más. Pero pasan las semanas, los meses… y sigue ahí. O peor, va a más. Ahora hay un montón de afecciones cutáneas. Te las digo a ver si te encajan con lo que tienes.
La rosácea, es una de las que más me llamó la atención. Son personas que tienen la cara roja. Con una sensación de calor constante, como si la piel estuviera irritada por dentro. Aparecen rojeces en mejillas, nariz, frente… a veces pequeños granitos que parecen acné… Y lo peor es que tiene brotes. Un día estás más o menos bien, y al siguiente te levantas con la cara ardiendo. El sol, el calor, el alcohol, comidas picantes o incluso el estrés pueden dispararla. Y si no sabes qué es eso, te puedes pasar años tratándola mal.
Luego está la foliculitis, que es otra que he visto mucho y que encaja perfectamente con esos granitos en espalda, los hombros y los brazos. Es básicamente una inflamación del folículo del pelo. Se ve como pequeños granos rojos, a veces con puntita blanca, que pican o molestan. Puede venir por sudor, por ropa ajustada, por bacterias o incluso por depilarte o afeitarte. Y si no la tratas bien, se vuelve crónica. Te crees que es acné, usas productos agresivos… y lo empeoras.
La dermatitis es un fastidio y, encima, hay varios tipos. Una es la dermatitis de contacto, que aparece cuando tu piel reacciona a algo: una crema, un detergente, una prenda de ropa… Y de repente tienes picor, enrojecimiento, incluso descamación. Luego está la dermatitis atópica, que es más crónica, más de piel sensible que reacciona a todo. Y también puede aparecer o empeorar con el estrés, que esto tampoco lo solemos tener en cuenta.
Y la queratosis pilaris… esas mijitas rojas que yo tengo en los brazos y la espalda. Que parecen granitos, pero no lo son exactamente. Es una acumulación de queratina que tapa los folículos. No es peligrosa, no duele normalmente… pero es estéticamente molesta, y a veces pica o se irrita más si la piel está seca o castigada. Y lo curioso es que muchísima gente la tiene, pero pocos saben lo que es.
Por eso, lo importante aquí no es volverse loco buscando en internet ni probar mil productos. Lo importante es entender que tu piel está reaccionando por algo. Y que sin saber exactamente qué es, es muy difícil acertar con la solución. Porque lo que va bien para una cosa, puede empeorar otra. Y ahí es donde muchos nos equivocamos.
¿Cómo podemos mejorar todo esto?
Vale, ya sabemos que algo no va bien en nuestra piel. Ahora toca lo difícil: hacerlo bien de verdad. A mi me explicaron en el centro de medicina estética Doctora Rosa Bonal, que hay que cambiar el chip completamente.
Lo primero, y esto es innegociable, es la protección solar. Hay que ponérsela todos los días. Da igual que esté nublado, que sea invierno o que no vayas a la playa. El sol está quemándolo todo desde arriba. Y si ya tienes la piel dañada, aunque solo te dé un ratito, va a empeorarte lo que tengas. Pero elije una buena, que sea adecuada para tu tipo de piel, sin perfumes ni cosas irritantes. Y reaplica las veces que lo necesites.
Luego hay que elegir una crema que realmente le vaya bien a tu piel, usarla de forma constante y no cambiarla cada dos por tres. Y también hidratar desde dentro. Beber agua, mantener una alimentación que no inflame más la piel… así vamos bien.
También hay que evitar las duchas con agua muy caliente, los geles agresivos, exfoliaciones constantes…
Vamos a empezar a cuidarnos en condiciones, ¿vale?
Lo mejor es que te cuides ahora
Yo ya no puedo volver atrás, y créeme cuando te digo que me encantaría. Si tu aún estas a tiempo, déjate de Axe, de autobronceadores, de embadurnarte en cremita con colonia… Porque cuando todo eso diga “Aquí estoy yo…” se te va a acabar el chollo.